EMERGO (2011)

“Emergo” es la opera prima de nuestro reputado cortometrajista Carles Torrens, le avalan sus trabajos “Frank’s First Love” (2005), “Coming To Town” (2006) y “Delaney” (2008). Para el propio Torrens recibir este guión fue como si le tocase la lotería puesto que lo firma y co-produce el director español de moda Rodrigo Cortés.

La historia nace del proceso de documentación de Rodrigo para su recientemente estrenada “Red Lights”, aunque el guión se quedó en el limbo temporalmente porque primero llegó “Buried”. Sin embargo las voces que recibían Cortés y su productor Adrián Guerra sobre las ventas de una historia así a nivel internacional, hizo que se decidieran a llevar la película adelante y ponerla en manos de un joven realizador de tan solo 27 años que les había llamado la atención con sus cortometrajes.

“Emergo” es la historia de un equipo de parapsicólogos multidisciplinar que se acerca a un caso de fenómenos paranormales (objetos que se mueven solos, extraños ruidos, llamadas telefónicas sin respuesta, etc.) y la historia de una familia desestructurada, un padre y sus dos hijos que los viven.

Lo innovador en este relato clásico (bebe de fuentes como “Poltergeist” o “El Ente”) es el enfoque de la historia, este equipo de investigadores es un equipo de científicos que cree más en la ciencia y lo empírico que no en los fenómenos paranormales e intentarán buscar durante su investigación que es lo que causa esos terribles acontecimientos con absoluto rigor. “Emergo” es en el fondo el drama de un padre y sus hijos abandonados por una madre fuera de control que decide dar de lado a su familia. «Me atrajo mucho ese punto de drama familiar, de cómo ese trío se acerca de forma aséptica y fría al sufrimiento de un padre que se desmorona delante de sus cámaras», asegura Torrens.

Aunque la cinta no aporte nuevas luces en cuanto a contenido, sí aporta algunos elementos narrativos diferentes que la hacen interesante en casi todo su metraje. Para empezar es destacable la distancia con la que los científicos se adentran en la investigación, la estructura narrativa que se compone por los diversos puntos de vista que ofrecen las cámaras instaladas por toda la casa, así como las propias con las que documentan su proceso de investigación. El trabajo de dirección en este sentido es loable no solo por el juego de texturas y el punto de vista más cercano a la observación científica y al realismo sino también por la complejidad a nivel de composición entre los diálogos de los personajes y la composición narrativa que ofrecen las diversas cámaras.

La cinta, sin ser totalmente innovadora, no cae en los sustos fáciles, aunque los hay, sino que se nutre de un increscendo tensional en la atmósfera de los acontecimientos que hace que el espectador quede imbuido en ese microcosmos que forma el apartamento de la familia asediada por el ente en cuestión. Una magnífica combinación de puesta en escena, la orientación formal casi documental del proceso de investigación y un detallado trabajo de la planificación, planos largos conjugados con el montaje trepidante en los momentos de acción que consigue poner la carne de gallina y mantener la atención de una historia que aunque vista centenares de veces, atrapa.

En su defensa decir que el final de la película fue impuesto por la productora según palabras de Torrens.

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