Sitges 11: Crítica Beyond The Black Rainbow

Si hubo sorpresas agradables en esta pasada edición de Sitges 2011 una de ellas fue «Beyond the Black Rainbow» un relato retrofuturistas de tintes abstractos y surrealistas que entronca directamente con el cine más rupturista de David Cronemberg y la vertiente más conceptual de la Scifi de los 70. Un relato crudo que nos embarca en una experiencia fundamentalmente sensorial en la que no abundan los diálogos aunque no por ello las emociones y la trama. Panos Cosmatos construye un relato hipnótico que te deja clavado a la butaca durante el metraje de la cinta sin dar tregua, amediante una serie de situaciones tensas, incómodas que son auténticas bombas de relojería en potencia de las que escuchas el tic tac pero no sabes cuanto le queda para explotar, y puede ser en cada momento. Es un relato arido, áspero construido por las magistrales interpretaciones de los actores Eva AllanMichael Rogers que están impagables en sendos personajes protagonistas. La puesta en escena The Beyond the Black Rainbow es una obra maestra del cine independiente actual que cuenta como complemento narrativo con una majestuosa, lacerante, inquietante y tortuosa banda sonora que angustia hasta la saciedad.

Arboria es una empresa/comuna que proporciona felicidad con misteriosas sustancias y experimentos psíquicos. Uno de sus más reputados doctores, Barry Nyle, anda obsesionado con una de las “pacientes”, una chica muda que no ha llegado a ver nunca el exterior. Los días pasan y los poderes mentales de la bella Elena crecen a la par que el malsano deseo que embarga a Barry. Una espiral de locura y luces estroboscópicas los condenará a compartir tanto la vida como la muerte.

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