EL OTRO (The Other, Rober Mulligan, 1972, USA)


EL OTRO

Director: Robert Mulligan/ Productores: Robert Mulligan/ Guión: Tom Tryon según la novela homónima The Other de su propia autoría/ Fotografía: Robert Surtees/ Música: Jerry Goldsmith / Montaje: Folmar Blangsted, O. Nicholas Brown / Intérpretes: Uta Hagen, Diana Muldaur, Kris Udvadnoky, Martin Udvadnoky, Victor Frech… Duración y datos técnicos: 108 min. color.

9krsefBasada en la obra de título homónimo de Tom Tryon y con guión adapatado por él mismo, Robert Mulligan llevó a la gran pantalla en 1972 la historia de este bestseller, justo 10 años después del film que le llevó a ganar la tan preciada estatuilla de la academia de Hollywood por la realización de Matar a un ruiseñor (To Hill a Mockingbird, 1962) .

El otro (The Other, 1972) recoge la herencia estética que Mulligan arrastraba como realizador en el mundo de la televisión, medio en el que desarrolló la mitad de su obra. En un sentido estético estricto, el formato, es muy parecido al de un telefilm. Mulligan desde sus inicios manifestó un magnífico sentido de la narración, del encuadre y de los espacios, dominio de los cuales hace gala en esta cinta.

El film se inscribe claramente en la tradición del cine de terror psicológico, al ser una película que carece de cualquiera de los elementos típicos de una cinta de terror al uso: no hay violencia explícita, monstruos, fantasmas, posesiones diabólicas, etc. Algunos autores no consideran que pertenezca al género por no reunir una fuerte codificación de los elementos más obvios del terror. Aquí se expone el terror desde un punto de vista cotidiano con voluntad de hacerlo más cercano al espectador y muy creíble mediante la encarnación del mal y la violencia en un infante. Tratamiento que hasta la década de los 70 había sido muy poco explotado por no ser los niños en sí, un elemento del gusto del imaginario colectivo al que le puedan pasar desgracias o que pueda ser, como en este caso, un ejecutor de violencia. Como pasa en Bad Seed, o en Village of the Dammed el niño es el ejecutor de toda la maldad sin necesidad de estar poseído por ente o demonio alguno, hecho que acentúa la repulsa hacia este tipo de retrato.

Como premisa inicial una buena pregunta que se nos ocurre es ¿Porqué nos aterran tanto los niños? ¿Acaso todo ese miedo proviene de la idea de pensar que ni tan solo los seres que se consideran más puros e inocentes se salvan de la maldad inherente que custodia el ser humano en su interior?

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