SLAXX (2020)

Es una película de terror indie dirigida por la realizadora Elza Kephart directora canadiense la cinta de terror Graveyard Alive (2003) y la historia de Lillith la que fuera la primera mujer de Adam en el jardín del Eden, la Eva mala, la mala mujer, esta vez no en clave de terror, Go in the Wilderness (2013) y que ahora vuelve con Slaxx

Cuando un par de pantalones vaqueros poseídos comienza a matar al personal de una tienda de ropa de moda, le corresponde a Libby, una joven vendedora idealista, detener su sangrienta violencia.

Libby (Romane Denis) está encantada de comenzar su primer turno en Canadian Cotton Clothiers, una marca minorista de comercio justo, no transgénica y de origen ético. Pero la mayoría de sus nuevos compañeros de trabajo temen el turno que se les viene el Monday Night Madness, en el que tendrán que preparar la tienda para el lanzamiento de un nuevo producto. Los jeans Super Shaper, que se adaptan térmicamente a cualquier forma de cuerpo. Un par de Super Shapers, sin embargo, parecen tener una sensibilidad mortal, y no descansarán hasta que destruyan al equipo de CCC.

Con estas líneas quién no puede pensar en pasar una hora y media de risas y desfase surrealista pasado de rosca.

No sé si sus creadoras la definen como una comedia de terror o son los demás pero lo cierto es que sí tiene elementos de comedia y sí tiene elementos de terror, hay posesiones, slasher,  y sí tiene algunos elementos gore o más bien splatter.

Pero no es una comedia de terror de 90 minutos, lo es durante los primeros 45 minutos, con un tono ciertamente festivo, que trae la sonrisa a la boca, con una estructura de slasher en la que un par de tejanos se va cargando al personal de una tienda de ropa con mucho tirón que se venden como una tienda sostenible, de comercio justo, ecológica…y que obviamente es todo una fachada y una patraña comercial. 

Una vez sobrepasado el meridiano de la película, esta adquiere de manera brutal un tono serio, oscuro, crítico interesante pero que uno no sabe si combina bien con el resto de la película. No sé si pensar que se ha equivocado en romper el divertimento de esa manera tan brusca para adquirir un tono tan grave. Ahora, aunque siguen apareciendo los tejanos asesinos, ya nada produce sonrisas ni desprende elementos festivos. Quizás esa es la idea, relajar el tono para lanzar un ataque duro al espectador, una buena hostia con el mensaje anticapitalista que tiene en mente desde el inicio.

El caso es que algo que anuncia la película nada más empezar, si bien se reserva su desarrollo para el tramo final, es un fuerte componente crítico hacia la industria de la moda y de retruécano hacia los consumidoras que compran en estas cadenas y favorecen la esclavitud, la explotación infantil, las condiciones laborales esclavistas y el sistema capitalista y por supuesto un comercio que no es nada justo, para nadie.

La cinta está protagonizada principalmente por Su protagonista es Romane Denis (Guarra en el buen sentido), junto a Brett Donahue (Un marido en la sombra), Sehar Bhojani y Kenny Wong (New Police Story

Las interpretaciones son buenas, hay un buen pulso narrativo y una estructura muy bien definida y todos los elementos funcionan. Ahora bien, los que se esperen un festival de gore y comedia quizás queden decepcionados, por lo menos en su segunda mitad, epro también es posible que encuentren algo interesante en el discurso que aunque obvio tiene bastante mala leche en la manera de exponerlo y no demasiada piedad con nadie, cosa que me parece bastante bien, la verdad

Sin ser un peliculón, le doy un 6,5 sobre 10 y la recomiendo. Claro que sí.

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