La prometida (1985)

Frankenstein o el moderno Prometeo, obra de Mery Shelley, publicada en 1818, enmarcada en la corriente literaria de la novela gótica dio a luz uno de los personajes icónicos y arquetípicos del cine de terror, que junto al conde Drácula, es el monstruos que más veces se ha llevado a la gran y pequeña pantalla (y a las viñetas) —la última vez lo hemos podido ver deambulando en la serie de tv Penny Dreadful (Ídem, 2014-)—. Entre las adaptaciones más destacadas encontramos Doctor Frankenstein y La novia de Frankenstein (The Bride of Frankenstein, 1935)ambas de James Whale, La maldición de Frankenstein (The Curse of Frankenstein,1957) y La venganza de Frankenstein (The Revenge of Frankenstein, 1958) de Terence Fisher, etc… incluso Paul Morrisey hizo su particular revisión en Carne para Frankenstein (Flesh for Frankenstein, 1973).

Sin embargo nos encontramos verdaderamente ante un remake de La novia de Frankenstein de Whale cuyo estreno tuvo lugar justo en el 50 aniversario de esta, dirigido por Frank Roddam quien entre otros filmes había dirigido Quadrophenia (Ídem,1979), en la que justamente ya había trabajado con el cantante Sting que interpretaba el papel de Ace Face (también a estas alturas había aparecido en Dune de David Lynch (1984) interpretando a Feyd Rautha). La prometida era su tercer largometraje, tras la mencionada cinta de culto Quadrophenia, su opera prima en el cine, y Hombres de hierro (The Lords of Discipline, 1983), si bien había hecho algunos trabajos para la televisión previamente a dar el salto al cine. De hecho, Roddam llegó a declarar que La prometida era un remake feminista de La novia de Frankenstein.

Junto a Sting, en el papel del Barón Victor Frankenstein, protagoniza la cinta la actriz Jennifer Beals, quien previamente había dado el salto a la fama con Flashdance (Ídem, Adrian Lane,1980). Este extraño dúo son los encargados de tirar del carro, tarea que a mi entender queda muy lejos de resultar satisfactoria por motivos que no pueden pasar desapercibidos al ojo del espectador, la sobreactuada interpretación de Sting y la anodina de Jennifer Beals quién lejos de realizar un buen trabajo parece comportarse más como una diva que otra cosa, (ni tan siquiera accedió a realizar el desnudo frontal que aparece en la película y tuvieron que contratar a una doble de cuerpo), no en vano fue nominada en 1985 a los Premios Razzie como peor actriz.

La prometida arranca en el mismo punto en el que finaliza La novia de Frankenstein de Whale para continuar con su propio desarrollo particular. Frankenstein, crea una mujer perfecta, Eva, para su criatura Viktor. Sin embargo esta lo rechaza y la criatura, Viktor, huirá despechado del castillo del Dr. Frankenstein. El Doctor tratará de crear a la mujer más perfecta en todos los sentidos, no solo físico, sino también mediante su educación de corte aristocrático, una suerte de Pigmalion, sin embargo es tal la perfección de esta peculiar Eva, que finalmente acaba manifestando su voluntad por encima de la del Dr. Frankenstein, revelándose contra este y los preceptos sociales (de aquí la visión feminista que mencionó en su día el realizador). Por otro lado es interesante la relación que se establece paralelamente entre Viktor y un enano que conoce en su camino, Rinaldo, con quién trabajará en el Cirque Magar, estableciendo una relación de iguales y de verdadera amistad y amor fraternal pese a sus obvias diferencias tanto físicas como intelectuales.

Las interpretaciones de la criatura Viktor, de la mano de Clancy Brown, y el enano Rinaldo, a quien da vida David Rappaport, conocido por aparecer en cintas como Los héroes del tiempo (Time Bandits,Terry Gilliam,1981), es de lejos lo más destacable de esta producción.

En La prometida al contrario que en el resto de cintas que hemos ido tratando, el circo, pese a ser un lugar ciertamente para personas outsiders no se convierte en un elemento del todo negativo ya que Viktor conoce al que será su único amigo, Rinaldo. Pese a que ambos son freaks uno por su corta estatura, y el otro por su deformidad física y su apariencia gigantesca, en cierto modo dos “monstruos” a ojos de la sociedad, la verdadera deformidad radica en los que no lo son aparentemente (las gentes con las que se van encontrando o el Barón Frankenstein) cuya monstruosidad habita en su interior. El tono de la cinta queda lejos del goticismo de las producciones de la Hammer, o de la combinación de terror y humor negro tan típico de los 80, incluso escapa en la medida de lo que se puede de la narración fantástica en un intento de puesta en escena creíble para abordar temas como la creación, los límites de la ciencia, el machismo y el feminismo, el valor de la amistad y el amor por el prójimo, etcétera. El planteamiento escénico en general de la cinta se divide en dos planos claramente marcados, la vida de Viktor en el exterior, todo luz y colorido, y la vida recluida de Frankenstein y Eva, que pese a ser colorida posee una patina de oscuridad creando un contraste muy marcado entre el tipo de relaciones que se están desarrollando entre Viktor y Rinaldo, y Frankenstein y Eva. También merece mención aparte la hermosa fotografía de Stephen H. Burum, colaborador habitual de Brian De Palma, que justamente protagoniza el simbolismo comentado anteriormente, y una emotiva banda sonora a cargo del maestro Maurice Jarre.

En conjunto es una cinta insustancial, aburrida, de guion flojo, con correctas interpretaciones en general, que poco aporta cinematográficamente.

A modo de curiosidad apuntar que esta fue una de las últimas interpretaciones de Geraldin Page (1924-1987) que, tras siete candidaturas al Oscar, había conseguido ganar el premio en 1985 con Regreso a Bountiful y la penúltima película del veterano actor Guy Rolfe quién terminaría su carrera en el cine en 1987 con la horripilante cinta Dolls (Ídem, Stuart Gordon). También aparece brevemente Cary Elwes quién más tarde disfrutaría de las mieles de la popularidad gracias a La princesa prometida (The Princess Bride, Rob Reiner, 1987) y Phil Daniels, el protagonista de Quadrophenia, en un papel nimio e insustancial.

El estreno de La prometida tuvo lugar el 18 de agosto de 1985 en USA, en un total de 955 salas. El primer fin de semana recaudó 1.763.277 y llegó a recaudar en todo el mundo un total de 3.631.784€.

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