Hagazussa (2017)

En el siglo XV, Albrun vive en los Alpes cuidando de un rebaño de cabras desde que murió su madre, veinte años atrás. Un día, se da cuenta de que hay una presencia siniestra acechando en lo profundo del bosque, y el miedo hará que su realidad empiece a adquirir progresivamente los contornos de una pesadilla. Hagazussa es un cuento de horror rural, repleto de temores y creencias ancestrales.

(0) NULL-Porque sueño, yo no lo soy

Lo gritaba Leolo Luzon a los cuatro vientos y se lo gritaba a sí mismo para sus adentros, unas veces un grito desesperado, y otras ahogado, con la intención de convencerse y convencer a los demás, de que él no tenía nada que ver con su familia de dementes, literalmente hablando. «Porque sueño, yo no lo estoy». Me he permitido el lujo de adaptar la frase, en este caso la protagonista, de algún modo actúa como Leolo en buena parte del metraje de Hagazussa, en un intento desesperado, de convencerse así misma, y a su entorno de rednecks montañeses de las profundidades alemanas, de que ella no lo es. Ella no es una bruja. ¿O sí lo es?

(1) EINS-El ojo de Dios.

Un paisaje nevado fotografiado en un plano cenital nos descubre unas pisadas profundas en la nieve mientras se abre poco a poco y suenan los compases iniciales del tema central de Hagazussa (término antiguo en desuso que quiere decir bruja). Una figura femenina, la de una niña (Albrun) arrastrando un trineo con dificultad, empieza a cruzar el plano de izquierda a derecha. Se queda quieta al llegar al borde del plano como si esperara a alguien bajo el viento y la nieve. Al cambiar el plano vemos que espera a su madre que va algo rezagada en este duro camino, y al fondo escuchamos la risa de unos niños que juegan en la nieve con su trineo y, fuera de foco, vemos a dos mujeres vestidas de negro que parecen estar hablando de la madre y la hija. La madre anima a su hija cariñosamente mientras es plenamente consciente de las habladurías a las que se ven expuestas.

Con esta sucesión de planos de cadencia sutil, poética, y maravillosamente estructurada Lukas Fegelfield y su directora de fotografía, Mariel Baqueiro, nos introducen en el mundo que está por venir de Hagazussa y lo que acontecerá. Una presentación de personajes maravillosa y sintética que nos pone en situación sin utilizar ni una sola palabra y se convierte en un resumen perfectamente sintético.

La película está estructurada en varias partes, de hecho una sobreimpresión a modo de intertítulo nos indicará en la pantalla el paso de una a otra como si de un libro se tratara, siguiendo la estructura de un relato clásico. Introducción, nudo y desenlace.

La cámara sigue a la madre y la hija a través de la nieve mientras cruzan el bosque y el día da paso a la oscuridad de la noche. Un viejo las saluda y le recuerda a Martha que vigilen con no ser cogidas por la Perchta (una deidad pagana de la zona de los Alpes. Su papel era como guardiana de las bestias)

Parece que la paranoia se apodera de la madre, y se intuye, que esta piensa que las siguen. Pronto vemos que a la puerta de su casa aparecen tres figuras con antorchas y cubiertas de pieles y máscaras que recuerdan las representaciones de Schiachperchten o “Perchten[1] feos”, seguidores de la Pertcha que iban de casa en casa para sacar a los malos espíritus. Es la primera vez que escuchamos la palabra bruja. Las acusan de serlo y de que deberían ser quemadas mientras rodean la casa en un gesto amenazador.

Y en estos primeros planos encontramos gran parte de los temas principales que van a ir desarrollándose en el film: el folclore, la ignorancia, la paranoia, el rechazo a los diferentes, la violencia, el aislamiento, los prejuicios, la maldad, la sociedad versos el individuo, la brujería,…

Gran parte del mérito de Hagazussa lo encontramos en su independencia, en su globalidad de obra de autor (o autores me atrevería a decir en este caso) y como con escasos medios, pero grandes dosis de creatividad y talento, se hacen películas maravillosas con la capacidad de emocionar (de emoción, incluyendo el terror en el abanico de estas).

(2) ZWEI- Buscando mi camino

En España, por el momento no ha sido editada y hasta donde sé, nadie ha comprado los derechos de explotación pero hay ediciones en formato doméstico en otros países por lo que os recomiendo que os hagáis con alguna copia.

Lukas Feigelfeld es un director austríaco que actualmente tiene su centro de operaciones en Berlín. Estudió fotografía en Austria y luego cine en Berlín donde conoció a la mexicana Mariel Baqueiro y empezaron a colaborar en diversos cortometrajes, y parece que hasta la fecha, porque vistos sus cortos, y el resultado de su primer largo juntos, solo puedo decir que funcionan como el engranaje de un reloj suizo. Entre sus diferentes piezas, Feigelfeld cuenta con los cortometrajes Interferenz (2014), Beton (2011), Mexico (2010), Pilz (2010), entre otros trabajos, y “Verzweigungen” una pieza rodada en 16 mm, que dura 30 minutos, y que fue su primer corto.

Algunas de las constantes que se ven en estos trabajos también las encontramos en Hagazussa, la importancia de la mujer en el relato (una mujer fuerte, empoderada y a menudo extrema), la poética de las imágenes como recurso narrativo más allá de la palabra, la importancia del sonido y de la música también como elemento de narración, al fin y al cabo es lo que es el cine ¿no?, cierto planteamiento expresivo que se aleja de lo convencional y ocasiones entra en el terreno experimental de la videocreación, y no en vano es autor de alguna pieza como ТЕПЛОТА | WÄRME que presentó en la bienal de Moscú de 2015 (La podéis ver en Vimeo, en su canal). Junto a Mariel fundo la productora Retina Fabrik Filmproduktion para producir sus diferentes trabajos ya sean cortos, spots, videos musicales, o largometrajes.

(3) DREI.- Bajada a los infiernos

Feigelfeld ha reconocido públicamente algunos cineastas que han influenciado su forma de hacer como Andrei Tarkovsky, Andrzej Zulawski and Friedrich Wilhelm Murnau, y en Hagazussa creo que podemos ver un poco de cada uno pasado por el tamiz del director.

El estilo narrativo de la cinta es fundamentalmente audiovisual, el diálogo es escaso, exceptuando cuando es necesario detallar algunas reflexiones de la protagonista para concretar estados emocionales más allá de los recursos expresivos y de puesta en escena con la que en la mayoría del metraje de sostienen y consiguen su objetivo con una solvencia apabullante. En este sentido es una película fuertemente deudora del expresionismo e incluso del cine mudo, y que en gran parte funciona gracias a la magnífica interpretación de la protagonista y elementos como la fotografía. Hay que tener en cuenta que la protagonista, Albrun (interpretada maravillosamente por la actriz Aleksandra Cwen), vive aislada en la montaña y prácticamente las únicas interacciones que tiene, salvando momentos muy puntuales, es con la propia naturaleza (incluyendo flora y fauna), por lo que se refuerza de este modo la elección en este sentido por parte de Feigelfeld. Esto puede hacer que el espectador sienta cierto rechazo por la falta de costumbre a que no se le de todo masticado y debidamente explicado mediante los diálogos de los personajes, pero al mismo tiempo es uno de los grandes atractivos de la cinta y uno de sus puntos fuertes. A esto hay que sumarle que el planteamiento formal y narrativo audiovisualmente hablando se cimienta en un tempo pausado que en un increscendo reposado va gestando un ambiente con una atmósfera de angustia, opresión, inquietud, paranoia y terror bañado con una pátina de onirismo y alucinación pesadillesca.

Hagazussa en definitiva nos narra la historia de una pobre niña que ve morir a su madre de peste, y que vive acosada por un entorno social ignorante y supersticioso, que las acusa de ser brujas, del aislamiento y la soledad, de la fuerza de la naturaleza, de la locura, y de cómo uno puede llegar a ser lo que otros creen que es, en definitiva como el entorno puede condicionarnos de manera irreductible e irreversible.

Hay que destacar el excelente trabajo de la actriz Aleksandra Cwen que consigue transmitir la personalidad, los sentimientos y emociones, las dudas y los miedos de su personaje con su expresividad facial y corporal, una presencia escénica atronadora. Por supuesto el excelente trabajo de Mariel Baqueiro es notable e indispensable para la creación de este mundo tan particular, la cinta se ambienta en el siglo XV en los Alpes. Baqueiro maneja una paleta de colores limitada, escogida a conciencia, expresiva, que acompaña en todo momento la acción y el proceso evolutivo de la protagonista. A todo esto hay que sumar la banda sonora compuesta por el grupo de música MMD que acaba de poner la guinda a tan deliciosa película.

(4) VIER.- Sálvese quién pueda, o quiera

La producción de Hagazussa duró 4 años, se financió en parte mediante una campaña de crowdfunding, y nadie diría que se trata del trabajo de postgrado de un director novel. Personalmente el talento que destila Lucas Feigelfeld y Mariel Baqueiro los convierte en dos jóvenes promesas del medio y a Hagazussa en una de esas cintas que no tiene un gran éxito pero que acabará formando parte de la galería de películas indispensables de cualquier cinéfilo que se precio y un título de referencia de nuestras “videotecas”.


[1].- Plural de percha que eran los acólitos o seguidores de la Perchta

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