Sitges 11: Crítica Yellowbrickroad

La tarde que nos espera es, aunque sin  saberlo, una trampa mortal. La afirmación se deriva del pase de “YelowBrickRoad”. Una película que como su título indica está emparentada con el mago de oz, aunque para nada bueno desde luego. Aunque la cinta presenta cierto aire fresco en la manera a la que se enfrenta a una historia de hechos paranormales con cámaras subjetivas incluidas, aunque no durante todo el relato, con una fotografía y un trabajo en el aspecto sonoro muy acertado, todo se va al traste de manera precipitada y relativamente pronto porque el guión es un auténtico colador. Los personajes son planos, hay tantos que el realizador no acierta en como presentarlos, seguirlos y son tan obvios que es fácil saber quién va a perder los papeles quién va a morir y quién no. A parte de eso todas las decisiones que toman son francamente imperdonables, el personaje del psicólogo filmando las reacciones de los señores en el bosque no sirve absolutamente para nada, no aporta nada y es una mera excusa para usar la cámara de mano. Para acabar de arreglarlo después de muchas incongruencias la película se precipita en una acción extraña, introduce el gore a una velocidad trepidante, y luego vuelve a entrar en fase de letargo permanente. Es una de esas películas en las que las cosas se hablan no se hacen. De todos modos la película no tuvo muchas oportunidades, y realmente a mi me pareció un peñazo, porque nada más empezar empezó la vorágine de ataques verbales, divertidos eso sí, que en breve, y con razón, se sucedían sin piedad. Así que aguantamos el tirón, aunque hubo gente que sucumbió a la experiencia y abandonó la sala, tampoco es la peor película del año ojo, pero no convence, aburre y da vergüenza ajena (igual si lo es no?)

 

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