Introducción: los mad doctors en el cine de terror

“Ahora sé cómo se siente Dios!” (Frankenstein, 1931)

Introducción

Este artículo no pretende ser una guía detallada, ni tampoco un análisis exhaustivo sobre el tema. Sí pretende ser un pequeño esqueleto a cumplimentar por cada uno de los lectores a los que les pueda interesar el tema. Así intentaremos realizar un acercamiento y ver qué son los mad doctors, cuando aparecen, cuales son sus características principales más esteroripadas y cual ha sido su evolución en diversos momentos a grandes pinceladas. Sirva pues de mera introducción al tema que viene acompañado por algunos análisis de películas del puño y letra de algunos invitados de otros medios que amablemente se han prestado a colaborar con nuestra web. Entre ellos encontraremos los textos de Oscar Navales de Klowns Asesinos, de Diego López de El Buque Maldito, del compañero de fatigas Roberto Rodríguez de El soñador sin párpados y redactor de SFW Previews, de Joan Lafulla de Almas Oscuras y de Manu Argüelles, crítico independiente y responsable de la sección de críticas de El espectador imaginario.

¿Qué significa mad doctor?

Alguno se preguntará qué es un mad doctor, término anglosajón adaptado para definir literalmente al “doctor loco”, sin embargo sería más acertado traducirlo como “científico loco” puesto que el término doctor en este caso es más amplio que el entendido generalmente por nuestro imaginario colectivo que relaciona específicamente con el médico.

Definiendo el perfil del mad doctor

Los mad doctor suelen ser científicos en general o médicos (cirujanos sobretodo), que por un motivo u otro sobrepasan la línea que separa lo ético de lo que no lo es, abandonando por completo el código deontológico y cualquier otro código moral escrito o no, para conseguir algún propósito extravagante que suele retar los límites preestablecidos por la sociedad, la ciencia o la religión.

Personajes megalómanos, vanidosos, visionarios, excéntricos, siniestros, con complejo de dios obsesionados por dar vida mediante la resurrección, la clonación o el sistema que sea necesario. Su objetivo es ir más allá de lo establecido, a veces con el objetivo de chantajear o dominar al mundo, vencer a la muerte, crear vida artificial, modificar el pasado o el futuro, etc… para satisfacer su vanidad, aportar algún avance que haga que el mundo de un paso de gigante, o simplemente dominar los recursos o la economía del mundo, y aunque en muchas ocasiones suelen conseguir su objetivo este suele volverse en su contra. En ocasiones incluso, sufren de manera directa las consecuencias de sus propios experimentos, como el Dr. Brandle por nombrar a uno.

Muchas son las representaciones de los mad doctor, que puede ir desde una aparente normalidad a la representación más histriónica y/o amoral, en el caso del cliché a menudo nos encontramos con un personaje de mirada ida, porte soberbio y peinado desbocado, sobretodo en los casos posteriores o contemporáneos a Einstein. Sin embargo no siempre es así, un claro ejemplo lo tenemos en “Los ojos sin rostro” (1960). Son personajes solitarios, introvertidos que pocas veces trabajan con un equipo, suelen desarrollar sus ideas en solitario y a lo sumo tienen un ayudante que amenudo es más un complice que un asistente al uso. En cierta manera esta soledad parte de la idea preconcebida de que el genio que se ilumina inspirado por las musas de la ciencia o la tekné en solitario, es difícil que esto ocurra en un ambiente concurrido parece ser, y sobretodo es fruto del rechazo por el resto de la comunidad científica, médica o de la sociedad de sus planteamientos, teorías, ideas y experimentos poco comunes que suelen rebasar las fronteras de lo ético y de lo que se considera correcto (véase el debate que se organizó a raíz de la presentación de los primeros experimentos sobre clonación con la oveja Dolly) y sin embargo nada más alejado de la verdadera actividad de un científico. Pese a que sus teorías siempre son rechazadas y esto a menudo los aisla o automargina, a priori sus experimentos son exitosos, aunque siempre tienen consecuencias negativas y un castigo que lleva implícita una moralina y un miedo social adscrito.

Los mad doctor se presentan a menudo como personas muy inteligentes pero ampliamente negligentes e irresponsables. Pese a conocer el peligro que pueden entrañar sus descubrimientos y su aplicación, les prima el ego y el demostrar que no se equivocan realizando el experimento en cuestión, que en  la mayoría de los casos comporta consecuencias devastadoras (véase los dinosaurios de “Re-animator” por ejemplo). A veces simplemente desconocen las consecuencias de sus supuestos descubrimientos y pese a ello lo llevan a cabo (“La Mosca”, “El Dr. Jekill y Mr. Hide”, “La isla de las almas perdidas”).

En esencia los “científicos locos”, representan el miedo a lo desconocido, a los avances, a las nuevas tecnologías, teorías y descubrimientos y a las consecuencias que pueden comportar, partiendo siempre del temor.

El primer mad doctor

Si volvemos la vista atrás el primer mad doctor que nos encontramos aparece en la literatura de la mano de Mary Shelley quién escribió a finales del S.XIX su obra magna “Frankenstein o el Prometeo moderno” en la que el mítico Víctor Frankenstein intentaba insuflar, y lo conseguía, la vida en un cuerpo inerte compuesto a base de miembros de diversos cadáveres. Profanación de tumbas, falta de ética, asesinato, ateismo, complejo de dios, maquinaria experimental, uso de la electricidad… Un intento de crear vida y de vencer a la muerte dos de los temas más recurrentes que relacionan los mad doctor con el terror en su vertiente más romántica.

El mito de del Dr.Frankenstein y su criatura ha sido una de las figuras más veces representada en el cine en sus diversas modalidades, incluso en la cómica véase “El Jovencito Frankenstein” (1974). Sin embargo no fue su mad doctor Victor el que inaugurara la representación del estereotipo en la gran pantalla.

Contexto. Orígen. Desarrollo en el periodo de entre guerras

Hay que tener en cuenta el contexto histórico ya que nos ayudará a ver el porqué de la aparición de los mad doctors. Industrialización, deshumanización, maquinización, superpoblación enlas ciudades, falta de condiciones de seguridad, desigualdad de clases, aumento del proletariado, el desarrollo de la burguesía, el capitalismo, el Estado y la Nación en su máximo esplendor que daría lugar a los totalitarismos del periodo de entre guerras sobretodo el soviético y el alemán (en España tuvimos el franquismo). Así pues se trata un periodo de fuerte crecimiento económico, carreras de desarrollo armamentístico e industrial para posicionarse en la punta de la pirámide de poder,etc…

Este contexto desde la I GM y sobretodo durante el periodo de entre guerras, en los que se desarrollará la figura del mad doctor, las representaciones de científicos megalómanos, tiranos, manipuladores de la masa estarán a la orden del día en representaciones metafóricas o directas que reflejan los auténticos miedos de la población mediante representaciones pesadillescas, fantásticas o distópicas. Así los ejemplos más extraordinarios aparecerían en la Alemania pre nazi con ejemplos como  “ El gabinete del Dr. Caligari” (1920) o “Metrópolis” (1927).

Así pues durante el periodo silente y hasta los años 40, los científicos y doctores que retrata el cine van a intentar mantener órganos fuera del cuerpo con vida, reanimar muertos, utilizar nuevos modelos de cirugía experimental con el hombre, aplicar implantes de prótesis robóticas en humanos y todo ello mediante el uso de todo tipo de máquinas extravagantes y la aplicación de la electricidad en sus diversas formas como elemento catalizador e insuflador de energía. Es decir que ya desde los inicios del cine tenemos gran parte de las temáticas. De hecho en los años 30 incluso ya se muestran las preocupaciones sobre la rápida evolución de la ciencia, la medicina y sus técnicas como demuestra la hibridación entre animales y personas con “La Isla de las almas perdidas”(1932), en este caso hibridación llevada a cabo mediante la cirugía al no existir todavía las investigaciones genéticas.

El primer precedente cinematográfico más conocido que encontramos sobre el tema nos llega de la mano del director alemán Paul Wegewer y su “Golem” (1915) en la que una especie de rabino alquimista da vida a una figura de barro que modela con sus manos, un humúnculo, que ha de convertirse en un gigante exterminador. Aunque no acaba de cumplir exactamente todos los requisitos del mad doctor moderno en un sentido estricto, si podemos ver que posee las bases del arquetipo que vendrá a desarrollarse en las décadas posteriores. De hecho el alquimista, es esa figura cercana al científico moderno pero que posee connotaciones de tipo místicas, religiosas o espirituales, que une la edad media con la edad moderna. El personaje puente entre esta figura y la del científico moderno la encarnará perfectamente el Dr. Victor Frankenstein.

A continuación otro buen ejemplo de mad doctor en el cine clásico es el estereotipo que retrata “ El gabinete del Dr. Caligari” (1920), una auténtica obra de horror que vaticina el advenimiento del nazismo, según diversos autores entre los que se encuentra el artífice de la teoría  Siegfried  Krakauer. Así pues en este caso el retrato es el de un manipulador que no duda en hipnotizar al pobre Cesar para asesinar a sus enemigos y quedar impune así  secuestrar a la hermosa heroína. Las ansias de Caligari son las de dominar el mundo y aún tiene ese punto de “mago” dado que la hipnosis aún no estaba al 100% calificada como método científico.

También en el mismo año tenemos el ejemplo de  “El Hombre y la Bestia” (Dr. Jekyll and Mr. Hyde, 1920) en la que un médico experimenta con una fórmula que lo cambia por completo cada vez que ingiere la pócima liberando su persona de cualquier atadura ética o moral. La película contiene una de las mejores transformaciones del cine mudo cargada de sutileza y saber hacer.

Para algunos autores y pese a estos primeros ejemplos, el primer largometraje en el que aparece un mad doctor como tal lo encontramos es el film de “El Dr. Mabuse” (1922). Otro ejemplo en el que se desarrolla el estereotipo completo aparece en la pesadilla distópica de Paul Wegner “Metrópolis” (1927). Se trata de una obra de ciencia ficción magnífica que refleja los miedos sociales del momento de manera contundente y todas las características del cliché del científico loco. Es el Dr. Rotwang quien encarna estas característica con su cabello canoso y algo alborotado, mirada perdida y alucinada, bata blanca y una mano mecánica (la suya la perdió en un accidente de laboratorio) que trabaja en una androide a la que da vida, la archiconocida Maria. Atormentado por la muerte de su hija vive solo y trabaja aislado en su laboratorio con algunos tics más típicos del arquetipo, mirada alucinada, cabello desquiciado, excéntrico, automarginado, encerrado en su laboratorio, etc.

“Frankenstein” la obra que aportará las bases para los mad doctors para el imaginario colectivo, tuvo dos adaptaciones cinematográficas menores en las dos primeras décadas del SXX, un corto de 1910 de título homónimo dirigido por J. Searle Dawley y en 1921 un mediometraje de 40 minutos dirigido por Eugenio Testa que se titulara “Il monstro di Frankenstein”. No obstante no fue hasta 1931 que la Universal produjera la obra que todos consideramos como el primer largometraje que adaptaba el libro de Mery Shelley. La película fue dirigida por James Whale y protagonizada por el mítico Boris Karlof que daba vida al monstruo de Frankenstein.

Otros mad doctors de la época  y otras películas interesantes son:

“El Hombre y el Monstruo” (1931)

El doble asesinato de la Calle Morgue” (1932)

“La Isla de las Almas Perdidas” (1932)

“La Novia de Frankenstein” (1935)

“Mad Love” (1935)

“El Monstruo y la Joven” (1941)

“El Ladrón de Cuerpos” (1942)

De la II Guerra Mundial a finales de los años 60

Tras la II Guerra Mundial los casos de mad doctors en el cine de terror experimentan un cambio. Tras la salida a la luz de lo que ocurrió en los campos de concentración nazi y los experimentos llevados a cabo con la genética y seres humanos vivos por parte de los médicos y científicos nazis encabezados por el mítico Dr. Joseph Goebbles, el estereotipo de mad doctor derivó hacia el loco insensible que no tiene reparos a experimentar con otros seres humanos vivos e incluso llegando este a experimentar consigo mismo, el grado de crueldad es muy superior.

En la década de los 50 sobretodo veríamos monstruos mutantes fruto de experimentos con la energía atómica que aterrorizarían a la población mundial en USA y GB , monstruos de todo tipo (aunque sobre todo insectos) creados por científicos de toda calaña, desde el inocente despistado alque su avance se le va de las manos al auténtico ser malvado que pretende conquistar el mundo. Algunos casos destacados los encontramos en monstruos como los que aparecen en «Them» (1954), «Tarantula» (1955), «Deadly Mantys» (1957),  etc…y en oriente, especialmente Japón, veríamos a los míticos monstruos “Godzilla” (1954) o “Mothra” (1961) a modo de ejemplo.

En los 60 la Hammer y el gótico italiano volverían a resucitar algunos de los monstruos clásicos y volveríamos a ver a algunos mad doctors históricos  en las nuevas versiones de Frankenstein o de el Dr.Jekill y Mr. Hyde que tendrían un gran éxito de público. En el caso de la Hammer estas revisiones vendrían relacionadas especialmente con el mito de Frankenstein arropado por uno de sus actores fetiche, Peter Cushing. «La maldición de Frankenstein» (1957) fue la que diera el pistoletazo de salida a la serie de cintas de la Hammer que se extendería con otros títulos como «The Revenge of Frankenstein» (1958) o «Frankenstein Created Woman» (1966)  o «El cerebro de Frankenstein» (1969) la última de la década que cerraría el ciclo entorno a Frankenstein que idearan  Jimmi Sangster y Terece Fisher.

También será en la década de los 60 cuando aparezca una de las visiones más interesantes sobre mad doctors. El retrato lo podemos ver en “Los ojos sin rostro” (1960) de Georges  Franjú en la que un ciéntífico intentará recomponer el rostro deformado de su hija tras un accidente aunque para conseguirlo deberá rebasar los límites de la ética asesinando chicas jóvenes para conseguir transplantar su piel a la de hija. Lo interesante está en la manera en que es retratado, un personaje responsable que dirige un hospital, aparentemente cuerdo, calmado, sereno, muy humano, un hombre que se preocupa de los suyos y que sin embargo con tal de conseguir ese bienestar de los suyos irónicamente traspasará las fronteras establecidas.

Otras cintas interesantes de la época son:

“El Experimento del Dr. Quatermass” (1955)

“The Atomic Brain” (1964)

“El secreto del Dr. Orloff” (1964)

“La Maldición de la Mosca” (1965)

Los años 70

Durante la década de los 70 algunas cintas de la Hammer continuaron tratando la figura del mad doctor como en la anteriormente mencionada  «El horror de Frankenstein» (1970), «Frankenstein and the Monster From Hell» (1973) la última de un ciclo que además dirigió Fisher tras su retiro del cine o mediante la peculiar versión de Roy Skeggs del Dr. Jekill «Dr. Jekill y su hermana Hyde» (1971) que supuso una de las cimas de los estudios en esta década. Sin embargo las producciones de este periodo estarían inscritas en un linea más erotico festiva en la que el terror se llenaría de camisones vaporosos y desnudos ensangrentados en la que proliferaron los subproductos.

En esta época se dan de nuevo algunos casos de científicos y otros personajes al margen de la ciencia clásica más cercanos a otras áreas más abstractas como la meditación, muy de moda en estas décadas, que mediante la sugestión, la hipnosis, la manipulación mental, la telequinesia y otros acaban protagonizando aciagas situaciones que se pueden ver en  «Vinieron de dentro de…(1975), «La furia» (1978),  «Cromosoma3» (1979), «Scanners» (1981).

En el caso del cine español destacar los casos de León Klimovsky y su «Odio mi cuerpo»(1974), Jordi Gigó con «La perversa caricia de Satán» (1973), José Luis Merino, con «La orgía de los muertos» (1973), o «El jorobado de la Morgue» (1972) de Javier Aguirre.


Es curioso pero el trailer de esta película, El jorobado de la Morgue, o en alemán o en inglés en español no está disponible. Una pena.

Ya en la década de los 80 hubo un infructuoso intento de rememorar la figura de Frankenstein y sacarle partido «La Prometida» (1985) que interpretaran Sting y Jennifer Beals en un tono más cercano a “Pigmalion”. Pero los mad doctors no quedaron reducidos a tentativas de reflotar los viejos clásicos, también nos encontramos innumerables casos de doctores y científicos fuera de órbita en las películas de zombies que tanto proliferaron en los 80, dándose casos realmente entrañables como es  el caso de Dr. Logan  en «El día de los muertos» (1985), un científico que pretende educar a los zombies como solución a la plaga que azota el mundo, aunque demuestra ser peor remedio que enfermedad o algunas cintas más centradas en el gore y en los falsos snuff como la saga de Guinea pig.

“El Abobinable Dr. Phoebes” (1971)

“La Isla del Dr. Moreau” (1977)

“Muertos y Enterrados” (1981)

“La Mosca” (1982)

Re-Animator“ (1985)

“Guinea Pig: El expiremento del diablo” (1985)

“Guina Pig 5: Androide de Notre Damme” (1988)

“Inseparables” (1988)

En la década de los 90

Los casos más destacados los encontramos en la segunda parte de Re-animator que entronca con la figura del cinetífico que inaugurara Frankenstein, el cortometraje dirigido por Nacho Cerdá “Aftermath” (1994) de gran contundencia visual en el que el gore y la necrofilia se hermanan en un espectáculo llevado a cabo por un auténtico demente o la delirante “Frankenhooker” (1990). Sin embargo de nuevo podemos comprovar que las figuras clásicas son las que se vuelven a utilizar para desarrollar la figura del mad doctor con sus variantes y adaptaciones pertinentes a los nuevos tiempos y es por ello que una de las cintas de referencia es “Frankenstein de Mary Shelley” (1994) que dirigió Kenneth Branagh a mediados de los 90 con una teatral y muy personal versión o “Mary Reilly” (1996) que aunque se centra en la figura de la doncella y poco tiene de terrorífica gira entorno a la figura del Dr. Jekill y su alter ego.

Otros títulos

“Guina Pig 6: Doctora Malvada” (1990)

“La novia de Re-animator” (1990)

“El dentista”  (1992)

En la actualidad no son excesivos los casos en los que un mad doctor visita nuestras pantallas sin embargo cuando lo hacen son visitas contundentes como el reciente “The Human Centipede” (2009) sobretodo vinculados al denominado “torture porn”. Son retratos fuertemente relacionados con el mad doctor que surge directamente de los estereotipos creados por los científicos nazis durante la IIGM. La torura, la necrofilia, la mutilación, el cercenamiento de miembros, la clonación son los experimentos más recurrentes en la actualidad, en todo caso aderezados con fuertes dosis de violencia e impactos visuales.

Ahora más que nunca el mad doctor es un loco con un pie más cerca del psicópata que del científico enagenado por su propia genealidad y megalomanía.

“Beyond Re-animator” (2003)

“Island of Torture” (2006)

“Maldito Bastardo” (2008)

“The Echo Game” (2009)

Actualmente se están preparando una versión de «Dr.Jeckill y Mr.Hyde» para 2012 y una nueva versión del clásico de Mary Relly que lleva por título «Frankenstein. The Day of the Beast» (también conocida como «Frankenstein 2011») que actualmente se encuentra en fase de producción dirigida por Ricardo Islas y cuyo estreno se prevee en USA el 31 de octubre de 2011.

2 comentarios

  1. Muy buena reflexión sobre los zombies y el debacle de los mad doctors y terrores personificados. Es muy probable que anden por ahí los tiros.
    El problema es que ya empieza a ser desesperadamente saturador tanto zombie y zombie walk…si han sacado hasta un juego de rol de zombies!
    No me quejo, bueno un poco solo, a mi siempre me han gustado mucho los zombies pero quizás al tiempo que sirven de crítica al capitalismo y su maquinaria se convierten en un elemento mercantil que forma parte del engranaje que critican…no creo que se trate solo de crítica quizás sí para algunos autores), sino más bien de negocio. Fíjate que muchas de las editoriales y distribuidoras que antes quizás eran reacias a este tipo de género y nunca hubieran apostado por el género de terror, sobre todo las editoriales, ahora se pelean por ver quién saca más novelas de zombies!! Aunque si eso ayuda a dar prestigio al género de terror, a menudo tan maltratado y desprestigiado, de paso aparece alguna idea interesante y quién sabe si renovadora y ayuda a que se vea con un poco de respeto pues en el fondo adelante, siempre que no acabe revirtiendo el efecto porque exceso. Gracias por pasar por aquí!! 😉

  2. Muy buena panorámica sobre lo que ha dado de sí el subgénero, queda claro que poco a poco ha ido perdiendo grados dentro de nuestra escala de terrores. Quizás porque el poder es cada vez más difuso en nuestras sociedades contemporáneas y ya no se tiene clara la ubicación de la que puede proceder el mal. Quizás esa sea una de las explicaciones del boom de los zombies, ellos suponen un terror más anónimo el cual, además, puede asaltarnos en cualquier situación cotidiana. Los zombies son monstruos sin personalidad, sólo devoran por devorar, igual que la gran maquinaria del capitalismo que nos fagocita dejándonos sin derechos.

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