Sitges 2015: The Mind’s Eye (Joe Begos)

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QUIERO Y NO PUEDO

Joe Begos debutó en el largometraje con el filme Casi humanos (Almost Humans) en 2011. Antes había dirigido el cortometraje Bad Moon Rising (2011)  y sido el director de escena del musical Re-Animator: The Musical. Casi humanos se estrenó en el festival de Sitges y tuvo una acogida bastante buena. Se trataba de una historia sobre una abducción con toques de las películas de vampiros y La invasión de los ultracuerpos.

Este 2015, Joe Begos ha regresado a Sitges con su segundo largometraje bajo el brazo, un filme de menor presupuesto aún que su debut. Se trata The Mind’s Eye, una réplica barata, en todos los sentidos de Scanners (1981) de David Cronenberg. No se trata de un homenaje, ni de un remake. Lo que vemos es una nueva película que saquea Scanners de manera autoconsciente con voluntad de superarla. ¿Lo consigue? Obviamente no. Y por muchos motivos, ya que la película posee unos lastres y defectos de forma y fondo (que ya poseía Casi humanos pero mucho más acentuados).

The Mind’s Eye explica una historia sencilla. Una serie de personas que poseen poderes telequinéticos son perseguidos y encerrados en la clínica del Dr. Slovak para ser controlados. Fundamentalmente se centra en una pareja de telequinéticos que están enamorados y tratarán de escapar de la clínica cuando descubren las intenciones del Sr. Slovak.

El Dr. Slovak el histrionismo  por antonomasia.
El Dr. Slovak el histrionismo por antonomasia.

Todo es demasiado previsible. Los homenajes al cine ochentero son constantes y planteados de una manera que hace que uno tenga algo de vergüenza ajena como el inicio a Videodrome en los títulos de crédito o a la secuencia inicial de Acorralado también al ininicio de esta. Uno no alcanza a comprender porque querrías empezar tu película como la de otro. ¿Para homenajearla? ¿En serio? Begos se toma demasiado en serio lo que está contando y la manera en que lo hace. En The Mind’s Eye no hay ni una sola pática de humor, y la que hay es involuntaria y producida por lo descacharrante de algunas situaciones ridículas. En parte esta especie de cómic en la gran pantalla adolece de una dirección de actores pésima, o inexistente, que es el hecho que resulta más doloroso para el que esto suscribe. Alguien puede decir que como tiene ese punto de cómic con sus supervillano, su antihéroe, etc. es voluntario, pero en primer lugar lo dudo y en segundo lugar aunque así fuera sería algo desmesurado que hace que la cinta caiga en el ridículo. Y es este un ejemplo sobre el exceso de seriedad que tiene la película. Pese a que sus personajes podrían dar juego con un toque de humor por su histrionismo, no lo tiene, y eso nos muestra que al final esas odiosas interpretaciones son fruto del descuido. El ritmo narrativo tampoco es que ayude mucho a la historia, es aburrida. un aburrimiento provocado por un montaje poco acertado que desquicia por momentos.

Por otro lado hay que destacar la fotografía, aunque vuelve a ser una copia de los títulos de los 80 e incluso uno atisva a Mario Bava (aunque le falta usar el color verde y se queda más en la paleta Cronenberg) que corre a cargo del propio Begos, y quizás este sea uno de los problemas, que Begos no puede con todo por buena voluntad que tenga y el resultado final tiene un aroma amateur que no le beneficia. También es destacable el score de la cinta responsabilidad del compositor de la banda sonora de The Guest, Steve Moore.

No es la peor película del festival y tampoco de lo mejor, aunque estoy seguro que alimentará las ansias de fantástico de algunos nostálgicos pero servidor no puede con la falta de modestia, la excusa barata del bajo presupuesto y la mediocridad disfrazada de algo grande y no entiendo por qué no hacer algo con ideas propias en lugar de un mashup de medio pelo que no muestra nada bueno del talento de uno mismo. En resumen, decepción.

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