Crítica: Regresión. Lo nuevo de Amenábar.

Regresión apaisada

Regresión apaisada

Regresión es uno de los estrenos más esperados de esta temporada que empieza (sigo contando el tiempo según lo rige el año académico), no en vano supone el regreso de Amenábar al género con el que se dio a conocer. Se esperaba que el director de Tesis nos regalara un nuevo título de referencia, al menos era así para una parte del público (otros estaban ya predispuestos a odiarla, no en vano es muy español rechazar todo aquello que realice un compatriota que triunfe en el exterior). Trhiller con trasfondo sobrenatural, Regresión es una película de factura impecable, pero, lamentablemente da la impresión de ser un trabajo de encargo en vez de una obra personal. Esto es, a Regresión se le podría dedicar la canción que hizo famoso a Richard Cocciante, porque es bella, sí, pero carece de alma.

La acción nos lleva a la Minessota de 1990, en Estados Unidos se vive una ola de terror por la proliferación de presuntas sectas satánicas, en este contexto se arropa el caso de Ángela (Emma Watson) una menor que acusa a su padre (David Dencik) de haberla sometido a abusos sexuales. El padre admite su culpabilidad pese a que no recuerda nada, perdedor que ha buscado se redención abrazándose a la fe no concibe que su hija pueda levantar falsas acusaciones contra él. Bruce Kenner (Ethan Hawke) investiga el presunto crimen ayudado por el psicólogo Dr. Raines (David Thewlis) quien aplicará la regresión inducida para que el inculpado pueda reconstruir los recuerdos reprimidos. Lo que descubren desenmascara una siniestra conspiración que implicaría al hermano y la abuela de Ángela y a toda na serie de enigmáticos personajes.

Regresión

Nos encontramos ante una película de suspense que se apoya en la intriga para enfrentarnos por enésima vez a la dialéctica fe-razón, a la vez que aprovecha para afirmar que el Mal existe verdaderamente pero que este se encuentra donde no lo esperamos. Como todo buen thriller el argumento deriva hacia una auténtica vuelta de tuerca perfectamente verosímil. De hecho concluye con el giro que estamos esperando durante todo el metraje, paradójicamente esto no cuenta como mérito porque, aunque lo anticipamos, en el fondo deseamos estar equivocados y que la sorpresa sea un ejercicio de ingenio que nos deje ante una duda más que razonable. Amenábar construye el texto con maestría (eso era de hecho lo mínimo que cabía exigirle), pero no arriesga, no abandona en ningún momento las pautas de la convención y juega al truco de prestidigitador más seguro, tanto en las formas como en el fondo. Así aunque la película nos funcione (en el mejor de los casos) no deja de arrojarnos a una cierta decepción.

La mejor baza del filme es Emma Watson, la joven actriz salda con nota la interpretación de un personaje rico en matices y se ve apoyada por un reparto de secundarios que están más que convincentes (destacar el papel de Dale Dickey, la abuela de la joven que protagoniza además la escena que es para nosotros la mejor del filme). No puede decirse, sin embargo, lo mismo de Ethan Hawke, el actor no acaba de encontrar su lugar en la cinta y así su personaje no llega a convencernos agravando el regusto de frialdad que nos deja Regresión.

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Interesante en su planteamiento, resolutiva en su puesta en escena, meticulosa en la construcción de la intriga y compuesta por un reparto casi totalmente acertado, así es la última de Amenábar. No podemos dejar de elogiar sus partes, sin embargo, el todo resultante dista mucho de lo que pudo haber sido.

Por Montse Rovira

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